Estas son algunas de las cláusulas abusivas más habituales que se pueden encontrar en contratos con los consumidores, especialmente de servicios bancarios. En Laudo Abogados Ponferrada somos especialistas en este tipo de productos y podemos ayudarte. Primera consulta gratuita y presupuesto sin compromiso (contacto).

Cláusula suelo

En el contrato se pacta un interés variable, normalmente calculado a partir del Euribor más un porcentaje (diferencial), pero el banco se reserva el derecho de no reducir el tipo de interés por debajo de un cierto porcentaje, conocido comúnmente como “suelo”, aunque la suma del Euribor más el diferencial sea inferior. Son miles las sentencias dictadas anulando este tipo de cláusulas. En Laudo Abogados hemos sido pioneros en este campo (ver aquí)

Gastos de formalización a cargo del cliente

Según el Tribunal Supremo, los gastos de formalización de hipotecas los debe asumir el banco, por lo que deben entenderse nulas las cláusulas que se imponen al consumidor sobre gastos de formalización de hipotecas, incluidos los tributos cuyo pago corresponde al banco. Se ha estimado que más de 8 millones de hipotecas podrían estar afectadas por este fallo del Supremo que considera nulos sus gastos de formalización (ver aquí)

Hipoteca multidivisa

El capital prestado y la cuota de pago aparecen en divisas, es decir, en monedas diferentes del euro, por lo que lo que el coste del préstamo depende del valor que en cada momento tengan esas divisas, de forma que si esas monedas se encarecen respecto del euro también se encarece el coste del préstamo, hasta el punto de que se puede acabar debiendo mucho más de lo prestado, aunque se lleven años amortizando crédito (ver aquí)

Vencimiento anticipado

El banco se reserva el derecho de reclamar todo el préstamo de una sola vez antes del final del plazo pactado en caso de que se den ciertas circunstancias que no son incumplimientos graves como, por ejemplo, el impago de una sola cuota. Los tribunales ya se han pronunciado al respecto, fijando criterios para evitar excesos por parte de las entidades bancarias (ver aquí)

Manipulación del Euribor

Aunque esta no sea propiamente una cláusula abusiva, la fijación del Euribor como índice de referencia para calcular el tipo de interés puede esconder perjuicios para el consumidor si las entidades bancarias que intervienen en la fijación del Euribor no actúan con limpieza. A nivel europeo ya se han dado casos de manipulación (al alza) en la fijación del Euribor, y esta práctica ya ha sido considerada como abusiva una reciente sentencia del Juzgado de lo Mercantil de Sevilla (ver aquí)

Intereses de demora abusivos

El acreedor, normalmente una entidad bancaria en el caso de créditos hipotecarios, establece unos intereses de demora desproporcionadamente altos, por encima de tres veces el interés legal del dinero, de forma que en caso de impago se hace muy difícil para el deudor regularizar su situación. El Tribunal Supremo ya ha fijado criterios al respecto (ver aquí)

Intereses 360/365

El acreedor calcula el interés diario como si todos los meses tuvieran 30 días, por lo que se imaginan un año de 360 días, lo que da lugar a intereses diarios más altos. Sin embargo, al calcular la cuota toman en consideración todos los días realmente transcurridos, multiplicando los intereses diarios a 360 días por los días naturales de un año de 365 días, con el consiguiente perjuicio para el consumidor (ver aquí)

Redondeo al alza

Cuando el interés es variable, la entidad bancaria, se reserva el derecho calcularlo redondeándolo al alza, con el consiguiente perjuicio para el consumidor. El Tribunal Supremo ha considerado esta práctica como abusiva (ver aquí)

Cláusula de anatocismo

El anatocismo es la acumulación de intereses ya devengados que a su vez vuelven a generar nuevos intereses. En una sentencia pionera, la Audiencia Provincial de Alicante declaró nula una cláusula de este tipo (ver aquí)

Liquidación unilateral de la deuda

En caso de impago del préstamo, el acreedor se reserva el derecho de calcular unilateralmente la liquidación de la deuda sin que el deudor tenga derecho a oponerse. Esto ha sido considerado como una cláusula abusiva por la jurisprudencia (ver aquí)

Imposición de un determinado uso del bien

El acreedor impone que el bien que garantiza el crédito se dedique a una cierta actividad o prohíbe que sobre el bien se constituyan otros derechos sin el consentimiento previo del acreedor, lo que, por ejemplo, significa que en el caso de una crédito hipotecario el banco podría prohibir que la vivienda fuera arrendada a un tercero o dedicada a una cierta actividad. El Tribunal Supremo ha declarado ese tipo de cláusulas como abusivas (ver aquí)

Imposición de un orden de imputación pagos

Habiendo varias deudas pendientes de pago, el acreedor impone unilateralmente a qué deudas serán aplicados en primer lugar los pagos que haga el deudor, lo cual puede perjudicar a los intereses del éste. Esto también ha sido considerado abusivo (ver aquí)

Comisiones automáticas por “números rojos”

Cada vez que el cliente tiene posiciones deudoras (impagos) se le cargan automáticamente comisiones que no responden a servicio alguno prestado por el banco. Esto también ha sido declarado abusivo por parte de los tribunales (ver aquí)

Renuncia la notificación de la cesión del crédito

Cuando el acreedor, normalmente entidad bancaria, tituliza, o sea, cede o “vende” el préstamo a otra persona o entidad, no puede posteriormente reclamar el pago (ver aquí). Por tanto, es útil que el deudor sea notificado en caso de que el préstamo sea titulizado, cosa que no ocurre cuando se impone la renuncia a dicha notificación. Imponer dicha renuncia se podría considerar una práctica abusiva.

Imposición de renuncia al fuero propio

El fuero determina el juzgado competente en caso de pleito y en este tipo de cláusulas la entidad obliga al cliente a pleitear en una cierta localidad diferente de la que le correspondería por su propio fuero, al que se ve obligado a renunciar. Esta imposición también se debe considerar abusiva (ver aquí)

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